Por pedir que no quede

Solo pediros a aquellos que conozcáis rincones solo accesibles desde el mar, o más fácilmente accesibles como por ejemplo Cala Joncols y su chiringuito-hotel, que nos los hagáis llegar. Muchas veces es complicado hacerse con la información de lugares interesantes y realmente “especiales”. Por eso, no me cansaré de deciros que aportéis, para ver si entre todos conseguimos crear una base de datos de lugares a los que llegar disfrutando con nuestra neumática.

Nuestro país está lleno de lugares impresionantes en sus costas, vamos a ver si somos capaces de recopliarlos todos.

Animaros y como siempre, nos vemos en el mar.

Por cierto, os dejo otro ejemplo de lugar a tener en cuenta, un restaurante de Formentera llamado Juan y Andrea, interesante su intro en la Web:

Juan Boned, un pescador de Formentera, se enamoró de Andrea, una mujer de Soria, durante su etapa de marinero. Se sentian tan felices que aceptarón un trabajo que les obligaba a estar juntos todo el tiempo, sin mas presencia humana: durante 14 años, vigilaron y cuidaron la deshabitada isla de s’Espalmador , que es propiedad privada.
En 1972 decidieron que podian compaginar el trabajo con abrir un pequeño chiringito en la playa de Illetes. Entonces, soló se podia acceder a ella por mar y era frecuentada por alunos barcos que venian e Ibiza. Juan salía a pescar y Andrea servia los manjares que el traia junto a la idílica playa. Con el tiempo, se habilitó un camino para acceder por tierra y el lugar se puso de moda. El negocio fue creciendo y ahora los tres hijosde la pareja – Juanjo, Andres y Jorge -, han tomado la riendas de este establecimiento de gran calidad, donde los camareros, de blanco impoluto, andan descalzos sobre la arena.

Su Web: http://www.juanyandrea.com/es/

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Preparando el verano

Lo primero que quería hacer, es daros las gracias a todos aquellos que en algún momento entráis a mi blog, aun con mi esfuerzo constante en que dejéis de hacerlo, vista mi poca implicación últimamente. Como uno de esos deseos de final de año (dejar de fumar, apuntarse al gimnasio e ir, etc.), pero con firme voluntad, vuelvo con fuerzas renovadas, quizás guiado por las buenas temperaturas que nos empiezan a visitar.

Posiblemente en estos momentos, algunos de vosotros estéis empezando a preparar vuestra neumática para “ponerla al agua”, otros estéis pensando en si vale la pena lanzarse al vacío y haceros con una y por último, algunos otros esperáis que lleguen aquellos días de vacaciones en los que soléis alquilar una. A todos, enhorabuena.

A los que tengáis como yo el privilegio de poseer una o tengáis claro que vais a alquilar, por que en breve estaréis en el mar, disfrutando de aquello que más os gusta, ya sea descubrir pequeños rincones en vuestra zona de navegación o navegar a media distancia o ¿quien sabe?, quizás buscar una aventura en agua dulce (ríos, canales, etc.)

A los que estáis pensando en compraros una, ¿qué deciros?. Por supuesto que os animaría a ello, pero también tengo claros los “peros” de tal decisión (amarres, mantenimiento, etc.), así como esa famosa crisis económica que nos vino a visitar hace tiempo y que parece que se ha “apalancado” en casa y como el amigo gorrón, no está dispuesta a irse sin dejaros la despensa vacía.

Es un momento especial para todos los que nos gusta navegar, de eso no hay duda, como tampoco la hay de que cada uno lo verá a su manera. Los pesimistas quizás estén más preocupados con la cada día más pesada y complicada normativa que nos toca sufrir (canales de navegación en playas y calas). Los Optimistas por contra, solo verán la proa de la embarcación y un sinfín de agua frente a ellos. Me uno a los segundos. Está claro, que a veces la administración no es plenamente consciente de lo que la navegación le da a nuestra país, a nivel de turismo de calidad, de industria con sus consecuentes puestos de trabajo. Pero si de algo estoy seguro, es que no voy a permitir que nadie me quite la ilusión que tengo, por acabar de acordar con los mecánicos el día y hora para poner la neumática en el agua. Solo pensar que pronto estaré navegando, dejando en tierra; los problemas, la crisis, el paro y demás, se me pone esa sonrisa de tonto que mi mujer tanto me reprocha. Ay si la administración fuera consciente de lo felices que somos, quizás en vez de ponernos cada día más trabas, nos subvencionarían la compra de una embarcación, como han hecho tantas veces con los coches.

Pero bueno, al final vivimos en el país que vivimos, que tiene muchas cosas negativas (entre ellas parte de la administración que regula la náutica), pero que tiene una cosa que no podrán quitarnos por más que quieran, que es una costa que recorre toda nuestra geografía. Nos quedará el pacífico, quizás el mar egeo o lo que queramos, pero no renunciaremos a poder navegar tranquilos por nuestras costas. De entrada yo lo haré en unos días, ¿alguien me sigue?
Por cierto, os paso un link interesante, con algunos consejos que os podrán ayudar si estáis pensando en comprar.

http://www.revistayate.com/lista-de-reportages/172-neumaticas-y-semirrigidas-lo-que-hay-que-saber

Nos vemos en el mar!

Navegar por “el Fluvià”

Para los que sois asiduos a la zona del Golf de Roses, no os descubriré nada si relato todos los atractivos que tiene para navegar. Para los que no estais acostumbrados a navegar por aquella zona, si me gustaría recordaros que allí podemos encontrar un poco de todo; Desde pequeños pueblos repletos de canales navegables como Empuriabrava (término de Castelló d’Empuries) o Santa Margarita (pertenece a Roses) a ríos navegables como el Fluvià.Es de este último del que os quiero hablar. El fluvià, es un río que desemboca en Sant Pere Pescador (entre Roses y l’Escala) y que nos permite descubrir una parte de su recorrido, con nuestra embarcación neumática. Una vez consigues encontrar la entrada (42°12’6″N   3°6’35″E), que no es empresa fácil pues la verdad es que si no dispones de GPS y navegas a cierta distancia de la costa es bastante complicado encontrarlo (ver foto), tendréis que encararos a las bollas que os guían hasta la entrada al río. Es mejor hacer caso de la señalización, pues la constante acumulación de arena y residuos del río, nos puede poner en apuros si no vigilamos bien el camino (también hay que decir, que casi siempre hay una máquina dragando arena, pero es mejor prevenir). Una vez estéis dentro, es como si el entorno cambiara radicalmente, de agua abierta a una especie de laguna que dará paso al curso del río. Si fuera hay mala mar, dentro llegará la calma, es si, si conseguís hacer pasar la embarcación por el lugar adecuado, que con mala mar se hace más complicado.  Una vez allí, o bien tomáis el canal que sale a la una y que os llevara al camping Salatá, donde podéis parar en su embarcadero para tomar lo que queráis, o bien continuáis a las once, camino a Sant Pere Pescador. Yo os recomendaría que aunque decidáis lo primero la primero, no dejarais de hacer lo segundo, pues el camino que nos conduce a esta agradable vila de l’Empordà, es de lo más relajante que se pueda hacer hoy con una embarcación, en la Costa Brava norte. El verde lo inunda todo mientras navegamos (a 3 nudos, recordar), y las carpas nos acompañan indiferentes al ruido pausado del motor. Es como una pausa en medio del trasiego de barcas constantes que suele haber en el Golf de Roses. A un par de millas de la desembocadura y después de un pasar bajo el puente de la carretera que lleva a Sant Pere, a la izquierda veremos el pequeño y abrigado puerto de la población, que por su ubicación bien vale una visita. No lejos de allía se acabará la zona navegable, como nos recodarán varios carteles. La verdad es que  bajo mi punto de vista, no podéis perder la ocasión de navegar por el río, si disponéis de una embarcación en la zona, pues estoy plenamente seguro que sabréis apreciar tanto como yo la calma del lugar. Os colgaría fotos, pero preferiría que lo descubráis por vosotros mismos y me comentéis que os ha parecido, luego colgamos las fotos que haga falta. Un abrazo y nos vemos

en el mar!

Me quedan 4 días y por fin me haré al mar.

Queda poco para empezar a navegar de forma asidua durante mis vacaciones en la Costa Brava. Allí prometo documentar con unas cuantas fotografías lo que vaya aconteciendo. Será la mejor manera de hacer que otros se vean identificados con un lugar mágico como Cadaqués, tranquilo como Cap de Creus o en plena ebullición como Sa Tuna en Begur.

Seguro que muchos ya estáis disfrutando de vuestra embarcación o de una alquilada, espero lo paséis en grande y lo dicho, en breve voy a activar este blog con material que espero os sea de utilidad. Pasarlo bien este Agosto y nos vemos en el

Primera excursión de la temporada

El Sábado llegamos con un amigo a Empuriabrava (42º14′ Latitud Norte – 3º 08′ longitud E), pues la gente de Nautica Xavi i Aleix de Llançà procedía a poner nuestra barca en el agua en el club náutico de esa localidad. La operación a las diez de la mañana fue especialmente ágil y en pocos minutos, la Zodiac estaba bien “mojadita”. David, mi colega, iba a ir con el coche hasta el amarre,. para dejarlo allí pues este está en Santa Margarita a unos pocos kilómetros de donde nos encontraba y así cuando llegáramos no tendríamos que hacer cosas raras para ir a buscarlo. La neumática iba impecable, se notaba que el hibernaje le había sentado de fábula, limpia y con todo ajustado, vamos un placer. La travesía que me llevo al puerto vecino de santa Margarita fue de los más plácida, aunque con algo de mar, nada que una embarcación de este tipo no logre afrontar con total seguridad. Antes de salir, me di unas vueltas por los canales de Empuriabrava, que bien valen una vista si no los has visitado nunca (www.marinaempuriabrava.com). Lo dicho, a los diez minutos ya entraba por la bocana que conduce a los canales de santa Margarita (Roses) y en cinco o diez más (los 3 nudos es lo que tienen), estaba en el amarre. Con mi colega, cargamos la barca con nuestras bolsas y nos preparamos para dos días de navegación. ¿Los planes? Pues ninguno en concreto y muchos en nuestra cabeza. Lo primero era acercarnos al puerto de Roses a repostar y llenar el depósito, para afrontar las jornadas sin tener que pensar en gasolineras, ni historias raras. A las once de la mañana ya estábamos acercándonos al puerto de Roses y a la gasolinera que hay allí, donde por cierto, el chico que la lleva es súper amable. De Roses, salimos directos con rumbo a L’Escala, previo pago de 70,-€ (poco, pues quedaba combustible), el famoso pueblo de la Costa Brava que da nombre a unas anchoas famosas en todo el país. La navegación era tranquila con un poco de mar y una suave brisa que la verdad es que ayudaba a llevar de mejor manera, los rayos del sol, que la verdad es que por entonces ya hacían de las suyas. Antes de l’Escala, viramos hacia babor, para dirigirnos a las Illes Medes, unas preciosas islas protegidas, que están frente a la marinera población de l’Estartit. Si tenéis posibilidad y os gusta hacer inmersiones, esas islas, declaradas patrimonio natural, creo que satisfarán vuestra curiosidad, pues podéis encontrar especies de todo tipo. Nosotros, navegando nos encontramos con un pez luna (precioso, lástima de no tener cámara), pero podéis ver; meros, morenas, etc.
La verdad es que la navegación fue alucinante, sin barcos en la zona, íbamos entrando y saliendo en las calas y disfrutando del privilegio que tenemos de disponer de unas costas como en este caso, la Costa Brava. Cada cala emana algo, te hace sentir algo especial, no se, en una calma, en otras excitación, en muchas otras relax, que se yo, es algo que solo puedes experimentar cuando navegas. La travesía hasta Palamós fue realmente un placer. Vimos desde un velero espectacular de 100 pies, donde sus ocupantes comían en cubierta tranquilamente, a algunos yates cuya embarcación auxiliar era considerablemente más grande que nuestra Medline de 4,80. En todo caso, solo faltó el chapuzón, pero la verdad es que el constipado y la temperatura del agua (demonios que fría estaba y que delicado soy yo conforme me hago mayor) lo evitaron, otra vez será y no tardará mucho en llegar, pues la verdad es que la salida fue genial. Comimos en el puerto de Palamós, muy bien la verdad, por un precio cerrado de 30,-€ que incluía un par de tapas y una fideuá (plato típico de fideos finos, con sofrito y caldo de pescado) con bogavante, postre y café. Vamos, que salimos de allí bien alegres, por no decir contentos, que ya sabemos que connotaciones tiene esa palabra y no quiero que me esperen los de verde fuera de los puertos, pues si bien se irían de vacío por ese motivo, seguro encontrarían que me falta, ves a saber, que cierre la cremallera de la tapicería….
La vuelta fue todavía mejor, ya sabemos los que estamos acostumbrados a navegar por esta zona, que cuando baja el sol, el mar se aplana bastante (días de temporal a parte) y aquel día de forma especial. A una velocidad de 20 nudos que da ese pequeño-gran motor Suzuki de 50Cv que equipa la neumática, fuimos sorteando la escarpada orografía de la costa, cruzándonos con un banco de atunes de considerable tamaño, cuando teníamos las Illes Medes a a babor. La verdad es que estuvo genial, no es muy normal ver ese tipo de bancos en aquella zona, sobretodo con la cantidad de embarcaciones que hay. En no mucho tiempo alcanzamos el otro lado del golfo de Roses, Cala Jóncols más concretamente, donde habíamos reservado desde la barca una habitación doble. No se si habéis tenido la suerte de acercaros a aquella cala, bien sea a daros un chapuzón (se accede en coche con dificultad) o bien a comer una paella o lo que sea en su chiringuito, pero es un lujo. Allí podéis amarrar vuestra embarcación en una de las bollas, que el hotel-chiringuito tienen para los clientes, disponiendo éstos además de servicio de taxi, para llevaros a la playa, consultar http://www.calajoncols.com/Default.htm. La cuestión es que en dicho hotel pasamos la noche, tranquilamente, mientras veíamos la final entre Inter y Bayern, que desgraciadamente ganaron “los malos”, pero eso es otra historia, de la que no hablaré en este Blog. Muera el fútbol, viva la náutica.
Nos vemos en el mar!

Parece que ha llegado el momento

Espero no equivocarme, pero creo que ha llegado el momento. Si, si, todo indica que las temperaturas van a subir y allí se van a quedar. Analizando un poco, ayer pensé, que suerte tenemos de vivir donde vivimos. La verdad es que me voy a apartar de las tesis oficiales de que esto está muy mal, y por un momento voy a mirar el lado positivo de vivir en España. Tendremos deudas y una crisis tremenda encima, pero nadie debe olvidar, que también tenemos un clima excepcional y un mar que baña nuestras costas, que nos ofrece un ocio divertido a la vez que barato. ¿Quien me va a cobrar por bañarme en el mar? pues eso, nadie, así que disfruta de él. Creo que la mayoría estaríamos de acuerdo en la envidia que despierta nuestro país, climatológicamente hablando, en la mayor parte de Europa, y las posibilidades que nos ofrece para poder disfrutar la vida como la entendemos nosotros, en la calle y con los nuestros. Que no se puede una paella en el chiringuito, pues se cocina en casa o se lleva tortilla de patatas, esa tortilla tan nuestra, que incluso los paladares más acaudalados y exigentes han sabido disfrutar. A eso quiero hacer un llamamiento, a que sepamos ver la parte positiva de vivir en un país como el nuestro, que no nos engañemos, es la envidia de la mayoría de nuestros vecinos, ni que sea por la comida y el clima que tenemos. Ahora llega el verano, una época que vuelve a poner encima de la mesa, las ventajas de vivir donde lo hacemos, sobretodo después de un inusual (por frío) invierno. Espero que sepamos poner en valor la ventaja que supone disponer de un clima y unas costas como las que tenemos. Yo sin dudarlo, voy a poner la neumática en el agua, y dejaré los problemas en la costa, mientras les saludo conforme me voy alejando. Algunos me dirán que claro, como yo tengo una neumática, puedo hacer estas cosas, pero que en su situación…. A estos les diré también, que para disfrutar hay que tener una predisposición y que aunque me roben la neumática (que espero no ocurra), pienso bañarme en el mar tantas veces como pueda y eso no cambiará. Quizás desde allí consiga la inspiración que si bien no arreglará el país, si me hará más liviano el día a día.
Nos vemos en el mar! (ya sea nadando o navegando).

Canyelles Petites – Vistabella – Un buen rincón

Como os comentábamos en el post anterior, os queremos descubrir otro lugar para disfrutar de vuestra neumática. Si os apetece un lugar lleno de encanto y sofisticación, lo encontrareis en la cala “canyelles petites”. Allí se alza el hotel Vistabella, 5*afamado, con un par de bares que bien vale la pena recordar, que solo por el buen embarcadero que tiene para dejar nuestra neumática, bien vale una visita. Si vais con menores o personas mayores, la verdad es que es todo un lujo, teniendo en cuenta lo privilegiado del lugar. En la primera foto os dejamos un plano aéreo del lugar, donde se aprecia el embarcadero y en segundo lugar un anticipo de las vistas que os vais a encontrar allí. Una vez lleguéis allí, tenéis un par de opciones interesantes: el primero el Bar Pirata, sofisticado y juvenil, para degustar una cerveza bien fría o un Martini Helado. El segundo es el bar “tapas” donde podréis degustar de deliciosas tapas Españolas, con una de las mejores vistas de la costa Catalana. Los datos para llegar

Está a 5 minutos navegando del Port de Roses y a unos 15 de Santa Margarita y Empuriabrava.

GPS : NORTH 42.14.55  EST 3.11.84.

No olvideis decir que lo habeis descubierto aquí. Pasarlo bien!